Lo difícil de un taller no es arreglar el coche. Es que el dueño vuelva. MiTaller lleva cada vehículo de la recepción a la caja, y después se acuerda de llamarle por lo que quedó pendiente.
30 días de prueba. Listo en un minuto, sin tarjeta.
El recorrido
01
Escribes la placa y el sistema ya sabe quién es, qué le hiciste la última vez, qué quedó pendiente y si debe algo. Registras gasolina, kilómetros y golpes en una sola pantalla, desde el teléfono, junto al cofre.
Recepción
02
Inspección punto por punto con tu propia plantilla. Cada hallazgo lleva foto, prioridad y precio. Lo que antes se decía de palabra en el mostrador ahora queda escrito.
Inspección
03
Le mandas un enlace por WhatsApp. Ve su orden, las fotos y autoriza desde su teléfono, sin cuentas ni contraseñas. Lo que autoriza entra a la orden; lo que no, no se pierde.
Autorización
04
Tablero por estado para que nadie pregunte cómo va el Versa. Cada pieza sale de un solo kardex, con costo promedio. Lo surtido a una orden se descuenta una vez, y lo que no se usó regresa.
Piso
05
Turno real: abres con fondo, cobras con hasta cinco formas de pago, registras gastos y retiros, y cierras contando billete por billete. El sistema dice cuánto debía haber y cuánto faltó, no al revés.
Corte
06 · La que paga todo lo demás
Lo que el cliente no autorizó hoy no se tira al cesto. Queda con prioridad y fecha. Cuando llega el día, aparece en la bandeja de quien contesta el teléfono: un toque para llamar, otro para mandar WhatsApp con el texto ya escrito. Y al final del mes sabes cuántos regresaron porque hay una orden real, no porque alguien lo apuntó.
Cada taller vive en su propio subdominio y la base de datos separa sus datos de los demás, aunque el código fallara. Tu información es tuya.